Al final del arcoiris

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Foto: Renzo Luna Chima

Salgo del trabajo a la medianoche escuchando In Rainbows (Radiohead, 2008).

Parado en el altar. Desde el fondo del mar, al final del arcoiris.

La primera vez que viajé solo en colectivo tenía ocho años. El barrio era bastante oscuro. Una vez me perdí. Me bajé unas cuadras antes, quise correr el colectivo para volver a subir, me tropecé y me hice un corte en la rodilla. Conservo cicatriz.

Salgo del trabajo a la medianoche escuchando In Rainbows (Radiohead, 2008).

Mientras camino las tres cuadras que me separan de la parada del cole empieza a sonar 15 Steps, canción intensa, en una noche fría de invierno. Llego. Enfrente está la plaza Rivadavia iluminada, a unos metros la sede de Olimpo, a mis espaldas el motor de un aire acondicionado que gotea. Radiohead es música de tránsito, pienso. Pone a la ciudad en estado de pregunta, des-naturaliza, deja ver el error de redacción.

Bodysnatchners es una persecución a uno mismo. ¿Me gusta el lugar donde trabajo? ¿Por qué sigo trabajando ahí?

I’ve no idea what I am talking about
I’m trapped in this body
And can’t get out

Qué bien que empieza este disco, pienso. Y me olvido del trabajo.

Suena Nude, una balada ascendente llevada por la voz de Yorke. En 2009 fuimos con Natalia al recital Radiohead en el Club Ciudad de Buenos Aires; la marea humana de las primeras canciones hizo que nos perdiéramos en la multitud. Cuando empezó a sonar Nude me puse a buscarla. Como siempre, nos encontramos. En el momento que Yorke llega a lo más alto nos abrazamos y escuchamos. ¿Fue tan así, tan perfecto?, no sé, las canciones se llenan con recuerdos.

La ciudad está como una casa sola, llena de portaretratos y alguien se olvidó las luces encendidas. Qué frío, la puta madre.

Con Weird Fishes/Arpeggi nos casamos. 2011. La acústica de la iglesia. Cuando el cura terminó la ceremonia, nos pusimos los anillos, nos besamos, aunque ya nos habíamos besado antes, empezó primero la batería y después esas guitarras envolventes, (esperamos unos segundos a que la intro tome fuerza) tomamos fuerza y empezamos a caminar por el pasillo de bancos marrones, flores y gente vestida de fiesta.
El amor tiene algo de acto de fe.

En el océano más profundo, el fondo del mar
Tus ojos
me transforman.

El brillo en los ojos de Natalia. O, también se puede decir: florecer mirándote a los ojos.

– ¿Ya pasó la 502 o 503? -me pregunta un flaco con una mochila.
– No -le respondo y me vuelvo a poner el auricular en la oreja izquierda.
Mensaje de texto: el colectivo no viene acostate

Pienso que tengo que volver a la bicicleta, que en bicicleta nunca pasás frío, que la plaza Rivadavia no es tan fea, de chico trepaba árboles que ahora veo imposibles.

La distorsión de All I Need te hace sufrir un poco. Mi primer disco de Radiohead lo compré para sufrir. Marzo del 2000, 15 años. Solo había escuchado Radiohead en MTV. Natalia me pidió tomarnos un tiempo después de un noviazgo de verano. Tal vez motivado por experimentar la tristeza del abandono amoroso, un domingo a la mañana me fui en bicicleta hasta el shopping y me puse a revolver las bateas de Musimundo. Ok Computer me atrapó. Ese sentimiento de alienación que el disco expresa ante el mundo capitalista, me acompañó en el duelo.

you all i need
you all i neeeeeeeeed.

Necesito una bufanda porque no siento parte de la cara. Ya pasaron todos los colectivos, menos el mío y suena Faust Arp. La cantina del club está cerrando, una chica limpia el piso a media luz y pasa un perro.

Veo venir a la 502, todavía me faltan como diez minutos para llegar al departamento y comer. El departamento es chico. Nosotros somos chicos y estamos viviendo juntos. Nos fuimos de casa. Reckoner, platillos descompuestos y esa melodía que te lleva sin pedir permiso es la banda sonora de ese viaje.

Porque nos separamos
como olas en la orilla blanca.
En arcoiris

Arriba del colectivo escucho House of Cards y Jigsaw Falling Into Place. Una puerta queda entre abierta y la ventisca me recuerda que estoy congelado.

Me bajo y el colectivo queda vacío. Falta caminar unas cuatro cuadras. Videotape. ¿Ya habrá pasado el día perfecto en mi vida?, quién sabe. Yorke le pega a las teclas del piano. Lo acompaño con los pasos. Las luces naranjas se terminan. Cuando saco las llaves medio a oscuras, la batería toma el poder, el piano se apaga solo.

In red blue green / In red blue green.

42 minutos y 40 segundos. Eso fue la duración exacta de mi vuelta a casa.

Afuera de la iglesia la gente vestida de fiesta nos abraza y nos sacamos fotos. A lo lejos suena la música, desde el fondo del mar. En arcoiris.

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